samedi 29 avril 2017

quantum operator, Margarita Garcia Alonso, EXPO OWLSTAND, Londres


quantum operator, Margarita Garcia Alonso, EXPO Londres


circunstancias poco claras

vintage postcard, circa 1910s




PORQUE ME QUISISTE

No canto sino porque me quisiste
en los años pasados.
Con el sol, con el presagio del verano,
y en la lluvia o la nieve
no canto sino porque me quisiste.

Sólo porque me tuviste entre tus brazos
una noche, y me besaste en la boca,
sólo por eso soy hermosa igual que un lirio abierto
y aún guarda el alma aquel escalofrío,
sólo porque me tuviste entre tus brazos.

Sólo porque tus ojos me miraron,
y el alma en tu mirada,
me ceñí con orgullo la más alta
corona de mi vida,
sólo porque tus ojos me miraron.

Sólo porque te fijaste en mí cuando pasaba
y yo en tus ojos vi pasar mi sombra
leve, como un sueño,
y jugar, y sufrir,
sólo porque te fijaste en mí cuando pasaba.

Porque, titubeando, me llamaste
y me tendiste las manos,
y en tus ojos traías el deslumbramiento
—un desbordado amor—,
porque, titubeando, me llamaste.

Sólo, sólo porque a ti te gustaba,
es porque mi andar sostenía su gracia,
como si me siguieras allá donde marchase,
como si pasaras por algún lugar cerca de mí.
Sólo, sólo porque a ti te gustaba.

Sólo porque me quisiste yo he nacido,
por eso sólo se me concedió la vida.
Y en esta vida triste, insatisfecha,
mi propia vida fue colmada.
Sólo porque me quisiste yo he nacido.

Tan sólo por tu amor inigualable
dispuso el alba rosas en mis manos.
Para alumbrar un instante tu camino
la noche pobló mis ojos con estrellas,
tan sólo por tu amor inigualable.

Sólo porque tan bellamente me quisiste
he vivido, para multiplicar
tus sueños, hermoso tú que has declinado,
y ahora dulcemente muero
sólo porque tan bellamente me quisiste.

“Fiesta”
A una fiesta me invitaron los camaradas.
No rehúso. ¡Iré para olvidar!
Me pondré mi vestido rojo
y de mi propia belleza tendré celos.
Al muerto que guardo en mi interior, con orgullo
y cariño, también lo llevaré del brazo.
Seré jovial y misteriosa;
seré una enviada de la Guadaña.
Los camaradas, condenados a muerte, aunque beban
vino en su fiesta, no se emborracharán.
Una maldición estará con ellos,
mas yo seré hermosa y no habrán de sospechar.
Después pedirán una canción, si acaso
esperan una pálida alegría;
pero mi canción será tan cierta
que quedarán confundidos y en silencio.




Maria Polydouri nació el 1 de abril de 1902, en Kalamata, Grecia. Fue compañera del poeta griego Kostas Karyotakis. Convertida en una leyenda en el mundo literario en Atenas en los inicios del siglo XX, puente entre la poesía anterior a la guerra de Karyotakis y la poesía de la posguerra de Yannis Ritsos. Su poesía cargada de sentimientos y tristeza, centra principalmente en el amor el motivo que inspira su poesía. Durante la que fue una estancia feliz en París, contrajo una tuberculosis, siendo tratada  en el hospital La Charité, en Paris,  y posteriormente en Atenas, en el sanatorio público Sotiría. Estaba ingresada en el  sanatorio cuando se enteró del suicidio de Karyotakis, y deseo seguirle… Murió el 29 de abril de 1930, a los  28 años; las circunstancias poco claras en las que se produjo su fallecimiento, hacen que se le catalogue entre los “poetas suicidas”.

Pomegranate Worm and Peach

Pomegranate Worm and Peach Joris Hoefnagel illuminator 
1591-96 and Georg Bocskay scribe 1561-62


ODA A UNA URNA GRIEGA




Tú, todavía virgen esposa de la calma,
criatura nutrida de silencio y de tiempo,
narradora del bosque que nos cuentas
una florida historia más suave que estos versos.
En el foliado friso ¿qué leyenda te ronda
de dioses o mortales, o de ambos quizá,
que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia?
¿Qué deidades son ésas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes?
¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera? ¿Quién lucha por huir?
¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí?

Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas;
sonad por eso, tiernas zampoñas,
no para los sentidos, sino más exquisitas,
tocad para el espíritu canciones silenciosas.
Bello doncel, debajo de los árboles tu canto
ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse.
Osado amante, nunca, nunca podrás besarla
aunque casi la alcances, mas no te desesperes:
marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia,
¡serás su amante siempre, y ella por siempre bella!

¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes
que no despedirán jamás la primavera!
Y tú, dichoso músico, que infatigable
modulas incesantes tus cantos siempre nuevos.
¡Dichoso amor! ¡Dichoso amor, aun más dichoso!
Por siempre ardiente y jamás saciado,
anhelante por siempre y para siempre joven;
cuán superior a la pasión del hombre
que en pena deja el corazón hastiado,
la garganta y la frente abrasadas de ardores.

¿Éstos, quiénes serán que al sacrificio acuden?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que hacia los cielos muge,
los suaves flancos cubiertos de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar,
alzada en la montaña su calma ciudadela
vacía está de gentes esta sacra mañana?
Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas
tus calles quedarán, y ni un alma que sepa
por qué estás desolado podrá nunca volver.

¡Ática imagen! ¡Bella actitud, marmórea estirpe
de hombres y de doncellas cincelada,
con ramas de floresta y pisoteadas hierbas!
¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede
como la Eternidad! ¡Oh fría Pastoral!
Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
tú permanecerás, entre penas distintas
de las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:
«La belleza es verdad y la verdad belleza»... Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.


John Keats


Versión castellana de JULIO CORTÁZAR.

A NADIE, SILVINA OCAMPO


Landscape with the Fall of Icarus“ (detail), c.1558, Pieter Bruegel the Elder.

A NADIE

Me habita ese infinito recinto impenetrable
donde también creíste descubrir el futuro;
en la voz de su sombra, como a través de un muro,
te asedió del olvido el murmullo implacable.
Un murmullo de imágenes que no indica la hora,
la estación, ni el lugar, que las lleva temblando
a un futuro incesante, lo irá multiplicando,
y no sabemos qué ángel, qué fervor lo atesora.
Esas solas imágenes conservadas, perdidas,
que la vida recoge como una inmensa casa,
bien sabes que persisten en el tiempo que pasa,
tejiendo entre sus redes secretas otras vidas.
Sabes que allí está el verso olvidado en los sueños,
la inadvertida frase, la puerta que se vio,
un instante, una noche, el rostro que pasó,
y en las cenizas pálidas retratados los leños.
Allí te será fácil olvidar a tu amado.
Allí me habré ya muerto con un veneno amargo,
en un atardecer que en mi tristeza alargo
entre bosques altísimos. Allí no habré llorado.
El cedro imaginado junto al cedro estará
como junto al amado esa fotografía
tan imperiosa y vívida en su melancolía,
que no ha de abandonarnos ni en la infidelidad.
Existen cada tigre que vimos y el jardín
que plagió nuestro sueño imaginado en viajes.
Cada noche perdura, numera sus follajes,
y existe el primer día del mar y del jazmín.
Todo lo que hemos visto con nuestra distracción,
como si el mundo fuera a repetir sus actos,
ha quedado en nosotros con detalles exactos,
ardientemente puros, como en una pasión.
Y tú que no he amado, que no evoqué jamás
al oír una música, con trémula insistencia,
tú que no me inspiraste el dolor de la ausencia,
tú que en vano podrías amarme a mí... Quizás
en ese lugar pude amarte todavía,
pasando por zaguanes vislumbrados apenas,
entre calles manchadas por el tiempo y sin penas,
entre guirnaldas pálidas de indecisa alegría.

SILVINA OCAMPO

La mano en el VOLCAN de Niemeyer, Le Havre, France, photos Philippe Monnier‎





historia in qua simulacra

Page 312 of ‘Vincentii Chartarii Rhegiensis Imagines deorum: Qui ab antiquis colebantur, unâ cum earum declaratione & historia in qua simulacra, ritus, cæremoniæ magnaque ex parte veterum religio explicatur, opus non solum antiquitatis amatori’ {1687}

                                                                 

(Los caminos borrados del agua.)
"(...) del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero"
Ramón Goméz de la Serna

....."En la red de cristal que la estrangula,
el agua toma forma"
José Gorostiza.


Pudiera un hombre creer que Dios habita sobre las cimentaciones del barro
o sobre las luces que trasiegan en el interior del humo,
y el humo mismo pudiera tragarle los ojos,
y aun creyendo, pasar sin notar la carencia de la piedra dura
sobre los inseguros puentes que le tiende la noche al paso.
Un hombre pudiera caer de un andamio colgado del cielo
como un gato de mármol al pavimento
y morir y levantarse a colgar los ladrillos de una casa inconclusa
ó a amasar la harina de un pan imaginario
y tener a una mujer imaginaria
que le chilla al oído y le maldice y le dice muere….
y muerto ya, se para sobre las cimentaciones del barro
a discursar sobre Dios de una manera
que Dios mismo se sienta enternecido a llorar su muerte.
Pudiera un hombre por los caminos borrados del agua,
volver a tomar posesión sobre las cosas pérdidas,
llámese las cosas perdidas una casa
o la más sencillas de las cosas perdidas
y habiendo recobrado de la miseria la parte armada de la vanidad,
se acuesta complacido y se levanta sin nada,
porque las muchas posesiones no son más
que la huella sobre el agua de las cosas que se hunden.
Hay hombres que se hunden en el agua,
literalmente se desploman en el agua,
se anudan el agua al cuello,
trafican en el interior del pensamiento con cuchillos de agua,
hay hombres que engullen las palabras
en el vientre del agua……. con tal monotonía
que el agua misma los rechaza,
que buscando un milagro golpean el agua vanamente
y el agua les traspasa y les habita y se les acuna en el pecho
con un ruido de agua que solo el agua reconoce.

Ad G

 Adalberto Ad Guerra

Atención a la presión, deforma, ©Margarita García Alonso












Ainsi, les trois dernières branches de l'arbre des vies auront réassumé totalement toute la nourriture des racines et toute la sève des Pères ; celles ci auront été successivement décantées de leurs essences les plus lourdes pour ne conserver, in fine, que les plus subtiles. Cette esquisse permettra de saisir à quelle nécessité profonde répondent nos ouvrages, qui ne sont que des jalons pour la théologie plénière, cette sagesse plénière qui s'exprime sous trois modes : scolastique, positif et mystique.