mercredi 18 janvier 2017

Si alguien de la izquierda se sube a un podio, inmediatamente lo convierte en un púlpito


Mask in the Form of a Fox’s Head. Carved by Horo, Japanese, ,Made in Japan, Asia , Period:,Edo Period (1615-1868)  Date: c. 1725 Medium: Carved cypress wood with painted decoration Philadelphia Museum of Art



Si alguien de la izquierda se sube a un podio, inmediatamente lo convierte en un púlpito
Si alguien de la izquierda se sube a un podio, inmediatamente lo convierte en un púlpito. Da igual que sea un mitin en Vistalegre o Masterchef: cualquier discurso terminará siendo un sermón. Para la mentalidad colectivista izquierdista todo ser humano pertenece a un grupo, ya sea la raza o la “identidad de género”, el sexo, la clase social o la “sensibilidad cultural”. Y donde se sitúen ellos, ya sean los radicales marxistas o los tibios socialdemócratas, se sitúa el punto de intersección entre la verdad, el bien y la belleza. El resto somos un hatajo de cretinos y/o cabrones. ¿Quién se atreverá a cantar en la toma de posesión de Donald Trump? Pues el único que tiene el valor necesario para pasar de todo tipo de “cordones sanitarios” es Bob Dylan (¿pero que les dan para desayunar a los judíos?). Lo cual, además, dados su legendarios hermetismo y circunspección, nos ahorraría otro biempensante sermón.

La izquierda y el adoctrinamiento

Para la mentalidad colectivista izquierdista todo ser humano pertenece a un grupo, ya sea la raza o la “identidad de género”, el sexo, la clase social o la “sensibilidad cultural”. Y donde se sitúen ellos, ya sean los radicales marxistas o los tibios socialdemócratas, se sitúa el punto de intersección entre la verdad, el bien y la belleza.
ARTICULO COMPLETO
SANTIAGO NAVAJAS

Luz y progreso

QUE LO DEMAS ES IDEOLOGIA 

Sustos de una antigua muchacha, Margarita García Alonso.

Miguel Ximenez - The Last Judgement. 1483 - 1487


Margarita García Alonso
en Sustos de muchacha, Ediciones Matanzas, 1988



Sustos de una antigua muchacha
Esa blancura
me hace propenso
como si todos fueran otros.
Lezama Lima

I
La blancura del cuarto
me repone de los otros.

Soy la salamandra del techo
que bojea en la memoria
a la mujer que no la mató
la cicuta ni el ácido de 1878.

Nada me salva del buque fantasma
anegaré en la bahía la porcelana
donde duerme una muchacha asustada
de bestias y extranjeros.

Soy la mujer  que no huye al espejo
y sube donde Charlot atrapa a la luna
mientras cabalga un delfín
que morirá en el puerto
desesperado de la tarde.

Soy la muchacha que no encontró hombre,
hora es que el mundo ruede,
ruede y estremezca
las claves del laberinto
de Isadora cuando danza.

No moriré con la primera grieta
de los ojos.


II

Lo que muere no son mis ojos en las
luces de Pompeya, o los dientes parejos
que destrozan el melón de castilla.

Lo que muere crece
se acostumbra a los sitios vacíos
enrarece y fecunda.

Lo que muere se asemeja al hombre
primitivo que busca las estrellas.

Lo que muere en 1988 es el incendio de la paja,
el rugido en la cabeza de  boyardos
que pelean frente al bosque dividido
en frutales, sombra y veneno.

Lo que muere son las nieves,
la catedral blanca.

Lo que muere es el caballo con la daga
enrojeciendo los adoquines,
el beduino con cientos de cartas,
el azul de las falencias.

Lo que muere es el error de creer
la adolescencia un oficio del siglo.



III

Hablar mucho y atinado del amor
como un pájaro de circo, raro y múltiple
despierto en los niños y los crédulos
y negarlo, pero seguir tras él.

Olvidar la ciudad muerta, las catedrales,
la parodia de las leyes, los salmos,
la parcialidad de esperar.

Caer como el que encuentra
a su asteroide.

Los malentendidos resultan interminables.
Sentarse a ver el campo,
aterrada del visitante y de su luz.

Como Liliput flotando en la habitación
de Jonathan Swift.

Como la nave cansada que desciende al mar
o el animal escogido por el hambre.

Como el ebrio en las destilerías
cambiando palabras
con ese algo trágico e inmaterial
que hemos perdido en las ofensas del siglo.


IV
¿Cómo era entonces la muchacha de los otros
que perecía en amores reticentes?

¿Cómo era asesinos?

Sólo descenderá a la bahía
el hombre de la blancura.


EL LIBRO HA SIDO REEDITADO -VENTA EN AMAZON

Mahakali

Mahakali

EL AMPARO - Sonia Díaz Corrales
Buscar amparo se suele ver como un acto de debilidad, puede que de supervivencia, encontrarlo suele ser una rareza efímera. Yo tuve la suerte de recibir esa rareza.

Aunque no lo sabía, desde que tengo memoria hice poesía, noten que uso hice y no escribí, cuando no sabía escribir me recuerdo pensando poesía, esto me dejaba en un estado de vulnerabilidad extrema, la mayor parte de las personas no entienden la poesía escrita, sobre la que se puede volver y razonar, qué decir de la poesía pensada o expresada vitalmente.

En el verano del año 1983, José Luis Rodríguez Alba me invitó al Taller Literario Rubén Martínez Villena, quería convencerme de que unos apuntes que olvidé en su casa, uno de esos sábados de “descarguita” a los que asistíamos la mayoría de los jóvenes en esa época, eran poesía.

En el comedor de la casa de Josefa Cruz me enteré no solo de que era poeta, sino de que no podía vivir sin escribir aquello que me ayudó desde siempre a abstraerme y sobrevivir. Aunque cueste creerlo, por la gran cantidad de diferencias personales y de todo orden que solía tener con algún que otro tallerista y con los asesores, el taller fue un amparo —efímero, como ya dije, pero muy efectivo—, que me exorcizó malos ángeles y me permitió conocer algunos amigos que quiero y admiro aun hoy, 33 años después. Me llevó a lecturas que me hicieron crecer, desear más, me hicieron encontrar humildad suficiente en el acto de escribir como para que me dure todavía.

Durante un tiempo que no puedo precisar nuestras casas se convirtieron en extensión del taller, los amigos traían sus versos a toda hora o yo me plantaba en la casa de alguno a darle un “recital” de poemas acabados de escribir y eso me hacía feliz. Ya no se trataba de un sitio físico de reunión semanal, éramos —el Taller era—, una especie de ente espiritual, movilizador, que limaba desacuerdos políticos, de credo, de origen, de edad o de juicio, —entiéndase cordura—. 

Gracias a todos los que estuvieron allí, aunque hoy estén muertos, lejos o simplemente alejados, por haberme amparado en ese efímero tiempo.
Santa Cruz de Tenerife, enero y 2017

from Harper’s New Monthly Magazine, 1860.

Here’s a precursor to Edward Gorey’s tassel people (inset),
 from Harper’s New Monthly Magazine, 1860.

Soy vertical
Mejor querría ser horizontal.
No soy un árbol con raíces hondas
en tierra, sorbiendo minerales y amor materno,
refloreciendo así de marzo en marzo,
reluciente, ni orgullo de parterre
blanco de admirativos gritos, muy repintado,
y a punto, ignaro, de perder sus pétalos.
Comparado conmigo es inmortal
el árbol, y las flores más audaces:
querría la edad del uno, la temeridad de las otras.

Esta noche, en luz infinitésima
de estrellas, árboles y flores
han esparcido su frescura aulente.
Yo entre ellos me paseo, no me ven, cuando duermo 
a veces pienso que me les hermano
más que nunca: mi mente descaece. 
Resulta más normal, echada. El cielo
y yo trabamos conversación abierta, así seré 
más útil cuando por fin me una con la tierra. 
Árbol y flor me tocarán, veránme.

Sylvia Plath
De "Cruzando el océano" 1971

The light suddenly becomes a vampire


mardi 17 janvier 2017

Perseus and Andromeda

Piero di Cosimo - Perseus and Andromeda (detail). 1510-1511 
No hay arreglo, en Facebook continúan linkeando  mi nombre, 
rellenan  el correo con videos y boberIas,
y en el pasillo común, la vulgaridad. 
DIOS, que poca educación y buenos modales en la red. 

Recordatorio: existen reglas de educación y buenos modales en la era virtual. Se aplican, por supuesto, en Facebook. No me NOMBREN MAS en post y fotos que no tienen que ver DIRECTAMENTE conmigo, tampoco me rellenen el correo de videos y mensajes impulsivos, no los veo, no los leo. Cada uno que se ocupe de su casa, bastante tengo con pasar el pasillo común de Facebook. Me acojo a la reverendísima ley del poco tiempo, no dejaré like en ninguno. POR FAVOR. Gracias.