samedi 23 septembre 2017

la guerra civil en el fin del mundo.

Para este fin de semana anuncian el FIN DEL MUNDO, 

arriba calentad el ambiente en busca de muertos.

y mantened la presión rascando la calva de Mao o contando los pelos de la barba al muerto.

felicidades!!!


en camino a la REPUBLICA totalitaria y socialista catalana. La barbarie se repite y con conocimiento de causa. Horror.


innova espectáculos de todo tipo, incluso masivos y callejeros, para fomentar el turismo internacional. Posible premio.














pos que te sea leve la cruz, la de hoy pesa

en los ojos de Legna







Aaron, #poema de Margarita García Alonso

Paris, 1930, autor desconocido.



Aaron


Mi madre rompió aguas,

en la profunda laguna

agonizaba, me adormecía

jadeante de fiebre,

cuando Aaron metió dedo

por la agalla hasta el codo, 

su mano perforaba 

palabras desconocidas,

en textos plateados

depositaba gusanillos

en mi boca los depositaba 

cuando oscurecía 

la noche infinita

de la manzana.


Como si estuviésemos en

un estanque japonés 

centelleaba la arena,

el camino se borraba


una y otra vez el aire

alineaba a los astros, 


y yo atada al hilo de pesca

labios morados,

corroídos por anzuelos

bajo escamas doradas

mi ojo no ve, mi nariz no respira

ningún alimento entra

el horizonte en la línea de asfalto

hasta la flor de loto

en la laguna 

de enormes redondeles 

mi madre intuyó,

en mis ojos vidriosos,

la luz de un pez muerto.

Hay que imaginarse a Sísifo feliz!



gracias CARLOS

Dos novelas cubanas. Margarita García Alonso y el Muestrario de Sirik


La pasión de la reina era más grande que el cuadro


By Teresa Dovalpage

La pasión de la reina era más grande que el cuadro

Una novela divertida y con sustancia, con imágenes nuevas y juegos de palabras que hacen que el lector estalle en una carcajada, antes de detenerse a pensar en qué le han querido decir. El autismo como magia, el exilio, la soledad, el abuso, la locura, son temas abordados con gran maestría por la autora. Los estereotipos se caen: es la mujer cubana que sale al destierro y que no se corresponde con las características que le asignan los españoles a toda cubana exiliada (no los menciono aquí porque va y Amazon me veta la reseña) Por favor, lean este libro que se muene entre Le Havre, Madrid y de rebote, La Habana. La recomiendo definitivamente


“La pasión de la reina era más grande que el cuadro”, por Joaquín Badajoz 

Hace poco menos de dos meses, el 18 de septiembre para ser exacto, recibí tres cuadernos de poesía de Margarita García Alonso; y unas semanas más tarde, el 6 de octubre, para continuar con ese impertinente asunto de la exactitud, un breve mensaje: “la pasión, que explica un poco los poemas”. Al pie me adjuntaba una novella titulada: “La pasión de la reina era más grande que el cuadro”. Como me intrigó el título, tanto o más que el mensaje y, además, juraba que me enviaba las clavículas de Salomón, una carta de marear o clave para entender su poética, fue lo primero que me bebí. Me gusta, a veces, ser disciplinado, dejarme torear.

Como a esta alturas posiblemente entenderán, le creí; pero la liebre acariciada eriza el lomo, se transforma en gato montés. Pronto dejó de ser la suave pata de liebre de la buena suerte —esa que algunos colgaban de un llavero antes de la revolución vegetariana—, para clavar sus gatunas aguja hipodérmicas, y la inquieta nariz de liebre me sonrió con la grotesca y diabólica mueca casi humana de Popotas, el gato de Bulgakov. Y mientras eso sucedía, mientras seguía el ritmo de su prosa alucinada y gestual, fui comprendiendo que había sido engañado, pero no tanto. No era esta la llave maestra para navegar su poesía, sino para entrar a su atelier, es decir, hurgar un poco entre sus obsesiones y su mundo caótico.

“Para contar la historia del cuadro he tenido que engordar quince kilos”. Avanza el imán, con una gravedad, a estas alturas de la vida, andrógina: puesto que la vanidad se maquilla y se viste unisex. Lo que continúa es un episodio, sino totalmente testimonial, descarnadamente veraz, en el que se cuenta, casi todo el tiempo en primera persona, una historia rara y fascinante, la de una mujer, una artista madura, encerrada en su cuarto frente a un ordenador, viviendo al mismo tiempo varios mundos virtuales. Tan potente son sus memorias como su psiquis surrealista, los personajes reales o imaginarios que la habitan; porque esta mujer es un lienzo, un palimpsesto cubierto de infinitas cáscaras de óleo, que se resiste a dejarse concluir. Un cuerpo que cuenta su vida por cicatrices, esos “dispositivos de reminiscencias”, como aseguraba ese otro guajiro galo ilustre, Severo Sarduy, cuando escribía que “cada uno podría, recorriendo sus cicatrices, escribir su arqueología, descifrar sus tatuajes en otra tinta azul” (Arqueología de la piel, El Cristo de la Rue Jacob (Barcelona, Edicions del Mall, 1987). Pero donde Severo va a la marcas que cuentan una historia, Marga se explaya en la depauperación física y mental, la enajenación, que dejan marcas más profundas y deprimentes que cicatrices, ese desgaste que más que a una anécdota precisa alude a toda una epopeya vital, al paso irremisible del tiempo: descubrir frente al espejo que le regaló su hija las imperfecciones de sus poros, “un diente postizo, el antiestético que me colocó el dentista de la Avenida de Graville en Le Havre, a quien no he matado porque partí. Qué horror de diente. Me ha dejado entre el implante y la encía, el manchón negro de la raíz del diente desvitalizado, el cual sigue oscureciéndose y me impide reír. (…) Cuando tenga dinero me haré una sonrisa de capital y trabajaré en el Reina Sofía, o en la televisión española, repleta de animadoras viejas, gordas, arrugadas, tontas y llenas de mimos, quienes ganan altos salarios y no tienen vergüenza en hablar sandeces”. O cuando constata que no le “ha salido otra arruga en la cara, pero el óvalo del rostro sigue cayendo. Cae a partir de la comisura de los labios en la incipiente papada y me deprimo. El doctor me ha anunciado que entro en la menopausia y la palabra me larga a la transparencia. No es como tener ojeras, enojarme, o perder peso. Es nunca tener fines de mes, de treinta a treinta y un día fajándome con las facturas, los manuscritos que se acumulan y contagian esta cara que ya no existe”.
“La pasión de la reina… “ no es un rosario de penas; es más bien un diario febril, solo que su protagonista tiene suficiente coraje para narrar también sus desilusiones y fracasos, mientras de paso, sufre y vive, disfruta —puedo pensar— una historia más intensa que la de cualquier heroína. Y así, desbordada, riela entre los desahuciados, se deja seducir, seduce, vive vidas paralelas, construye ciudades y ordena —como hiciera alguna vez frente al computador matando la abulia y el sin sentido en juegos virtuales— un reino en el que ella es diosa coronada.
Esta es la historia de la mujer tras el papel, el código secreto, que como ya había anunciado, no me serviría de nada para leer su poesía —si acaso para escuchar otra versión paralela, para avisarme que me esperaban cornetas de bronce y una mirada descarnada contemplando el mundo cuántico.


Amarar


Por Hector García Quintana


Érase una vez un tiempo sin esperanzas. Un lugar donde sólo la poesía abría caminos en el monte. Un territorio donde el futuro es el perpetuo instante de un presente que no termina.

Dos vidas, Maud y Tamiz, que se encuentran más allá del tiempo, más allá de la geografía, más allá de la realidad o la fantasía, para compartir algo que se vive sólo en las grandes historias. Como dos mundos que colapsan como una fatalidad y se mantienen unidos por lazos que van más allá del simple azar.

Todos tenemos, como Maud y Tamiz, nuestros fantasmas, nuestros eternos conflictos que nos impiden soltar las libertades que nos hacen más felices; pero a la vez esos mismos fantasmas, bien sometidos, nos ayudan a vivir.



Por Mabel Cuesta
Amarar/Desamarrar en Porto Matanzas


Es una novela que bien podría comenzar de este modo:Las paredes del salón del té se desintegran. Las litografías de Matanzas, a principios de siglo XX, se agrietan con la humedad. Los muros expulsan el cemento, mientras las arcadas resisten, a duras penas, a las filtraciones del techo. La antigua cochera recibe una clientela fiel en la conspiración de versos y viajes. (García Alonso 233) Y es que Amarar/Desamarrar (El Barco Ebrio, 2012)* de Margarita García Alonso, es un homenaje a Matanzas, los viajes y los versos. O al menos así se aposenta en la lectura, en las estructuras que teje, en los laberintos a los que invita.

Matanzas La ciudad trazada a partir de 1693 en torno a la bahía de bolsa en donde una vez murieran algunas decenas de españoles en manos de nativos y que en el siglo XIX deviniera primera exportadora de azúcar en el mundo (sangre, dolor y manos negras al servicio de esta última conquista) encuentra aquí un iluminado homenaje desde el siglo XXI. Aunque el escenario que la novela recrea no es otro que el del florecimiento, decadencia y caída de la Revolución (desde 1959 hasta aproximadamente 1992); el peso de la historia colonial matancera nos se hace esperar. Todo se reifica en sus leyendas, sus míticos personajes enloquecidos y allí muertos, en el aura majestuosa de sus puentes, ríos y claro está en su “valeriano” mar (La mer, la mer, toujours recommencée). Una vez que se ha dado vuelta a la última página de la historia, siento el lector la absoluta certeza de que a pesar de los desplazamientos a los que son sometidos por fuerza o voluntad propia los personajes, no habría otro posible escenario mayor para ellos que el de esa ciudad de nombre cruel. Queda entendido al fin ese peligroso, impresionista axioma de Vitier cuando en Lo cubano en la poesía asegura que: “la matanceridad es la luz tamizada entre irónica y nostálgica en el paisaje”.


Viajes


Signado como ha estado el sujeto cubano desde que pensó a pensarse como tal por el exilio, las diásporas y migraciones, no resulta ajeno o novedoso que Amarar… sea también una novela de viajes, desplazamientos, dislocaciones. Su protagonista Fernando Tamiz es iniciado en esta prácticas por sus padres desde sus propios orígenes. Su desembarque en la ciudad de Matanzas parece una estación natural que se convierte en el ojo desde el que la ciudad se va construyendo lenta, dormida, delirante, imposible y vívida. Tamiz-poeta-navegante-pintor es trayectoria en sí mismo. Viaja desde los viejos continentes hasta México, de ahí a la ciudad cubana y en ella hacia los paraísos ignotos que habitó José Jacinto Milanés para poder partir hacia La Habana y la muerte.
 La co-protagonista Marina (otro nombre parece imposible) matancera por carta natal, emprende junto a Tamiz algunos viajes y lo lleva dentro y de regreso hacia esas viejas ciudades Europeas en donde también la signan el delirio y una soledad que se fractura en la última línea de la obra. Sólo así parece tener sentido el largo viaje de Tamiz. Su asimilación al cuerpo de Marina Maud es su única certeza de conquistar esos ciclos de retorno que Nietzche nos contara.



Versos


La poesía finalmente entremezcla las dos estancias anteriores. Poetas y pintores (entendamos la imagen como un verso más y también al revés) invaden estas páginas en las que sólo Matanzas puede ser telón de fondo. La enorme banda de soñadores que García Alonso nos retrata (enloquecidos o no) tienen el don de la versificación orgánica, el surrealismo inmediato, la posible naturalidad de vivir en clave poética -si se me permitiera hacer uso del anacronismo. Como antes insinuaba, casi tres siglos de historia local facilitan en la novela la formación de sus protagonistas. Bildungsroman y crónica de viaje se juntan en la epopeya lírica (revival de Homero) que sirve como marco de referencia a las vidas de Tamiz y Maud. Homenaje también a grandes hombres y mujeres de esa ciudad con brumas. Referencias que cualquier mínimo conocedor de literatura cubana sabrá apreciar.


Por Matanzas, puerto y hogar de viajeros en estos casi trescientos veinte años de fundación, azúcar, glorias, neblinas y fantasmas. Por los poetas que Tamiz y Maud cargan consigo en esta historia, por el tiempo ido y una esperanza de futuro a la que aún nos aferramos, doy las gracias a Margarita García Alonso por la entrega y pongo una flor junto a la estatua de José Jacinto, pidiendo que pueda reconocerme aún entre los vivos*.


FIN DEL MUNDO, a sacar la carta!!!!

Muestrario de Sirik, Amarar, La pasión de la reina era más grande que el cuadro, entre otros libros , se los llevan directo a casa si los pide en:















Margarita García Alonso. Matanzas, Cuba. Periodista, poeta, y artista visual. Licenciada en periodismo de la Universidad de la Habana. En Francia se diplomó en Industrias gráficas. Posee numerosos premios de pintura, artes visuales y literatura. Aparece en numerosas antologías y revistas. En Cuba fue directora del semanario cultural Yurumí y editora para Casa de las Américas. En el 2009, fundó Editions Hoy no he visto el paraíso. Desde 1992, reside en Francia.

La democracia de Podemos.


CAOS
DEBILITAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES
PASARSE POR EL FORRO LAS LEYES
CREAR NUEVAS LEYES PARA SU GRUPO PRIVILEGIADO
ACOSO
REPRESION
EUFORIA REVOLUCIONARIA
MALVERSACION DEL LENGUAJE
DISCUSO CANSON
USO Y ABUSO DEL LLAMADO PUEBLO



Dos con Mao


se ven bien estas víctimas de la "terrible dictadura en Barcelona "
con tal de no ir a la escuela
besan a Mao
foto a guardar para cuando pidan asilo en la conchinchina.

Movilización estudiantil por el 1-O: toman las universidades de Barcelona y Girona y llaman a vaciar las clases