Gas de un mechero-Joyce

Gas de un mechero

Damas y caballeros, estáis aquí reunidos
Para oír por qué cielo y tierra se conmovieron
Por culpa de las siniestras, negras artes
De un escritor irlandés en el extranjero.
Hace diez años que su libro me envió.
Más o menos lo leí unas cien veces,
De delante hacia atrás, de abajo a arriba,
A través de los dos extremos del telescopio.
Completo lo imprimí, hasta la mismísima última palabra.
Pero gracias a la merced del Señor,
Las tinieblas de mi mente se rasgaron,
Y vi el intento repugnante del autor.
Pues un deber tengo hacia Irlanda:
Su honor con mi mano guardo.
Esta hermosa tierra que siempre envió
Sus escritores y artistas el destierro,
Y con espíritu típico de chanza irlandesa
A sus adalides traicionó uno a uno.
Fue el seco, mojado humor de Irlanda
El que cal viva arrojó a los ojos de Parnell;
Son los cerebros irlandeses quienes de su destino
Salvan el resquebrajedo barco del Obispo de Roma,
Porque todo el mundo sabe que el Papa no puede
Eructar sin el consentimiento de Billy Walsh.
Oh Irlanda, primera y sola querencia mía,
Donde Cristo y César mano y guante son.
Oh hermosa tierra donde el trébol crece.
(Permitidme, señoras, que me suene).
No me importa un bledo deciros, para que me censuréis,
Que publiqué los poemas de Mountainy Mutton,
Y una comedia que escribió (seguro estoy
De que la leísteis) donde se habla de "bastardo",
"Fornicador" y "ramera", y otra obra
Sobre La Palabra y el Santo Pablo y de algunas
Piernas femeninas que no puedo recordar,
Todo ello escrito por Moore, caballero genuino,
Que vive del diez por ciento de su heredad
He impreso libros místicos por docenas:
El libro de recetas de Coussins, aunque
(Y os ruego que me perdonéis) sobre el verso diré
Que envidia daría a vuestros traseros el no haberlos
Escrito: El folklore del Norte y del Sur
Por Gregory, La de la Boca Dorada publiqué:
Tristes, tontos, solemnes poetas imprimí:
Patrick, cómo-se-llama-Colm: al ilustre
John Milicent Synge, quien el espíritu eleva
Sobre angélica ala con la muda del trotamundos,
Quien como hato la robó de la bolsa de viaje
De un director de Maunsel. Pero la cruz
Y raya trazo sobre ese condenado sujeto
Que por aquí anduvo, vestido de amarillo austriaco,
Declamando italiano que O'Leary Curtis
Y John Wyse Power pagaban por horas,
Quien escribió sobre Dublín, sucia, amada, de tal
Forma que ningún impresor, por muy africano,
De tan negro que sea, podría tolerarlo.
¡Mierda y cebollas! ¿Pensasteis que imprimiría
El nombre del monumento a Wellington,
El de Sydney Parade, y el del tranvía de Sandymount,
El de la pastelería de Downes, el del jamón
De William? ¡Maldito sea si así lo hago! iQue al fuego
Me condene! ¡Hablar sobre los Irish Names of Places!.
Me maravilla pensar, y sobre mi alma lo juro
El que el autor olvidara mencionar el Curly's Hole.
No, señoras, mi imprenta no tomará parte
En un libelo tan basto sobre la Madrastra Erin.
Piedad tengo del pobre, por ello tomé
A un escocés pelirrojo para que vigile mi libro.
iEscocia, pobre hermana! Su destino es derrumbarse;
Más Estuardos que vender ya no encuentra
Delicada es mi conciencia como seda china:
Mi corazón tan suave como el requesón.
Colm puede deciros que hice una rebaja
De cien libras sobre el presupuesto
Que le di para imprimir su Irish Review.
Amo a mi pais, ¡por los arenques que lo amo!
Quisiera que ver pudierais las lágrimas
Que sollozo al pensar en el barco, en el tren
De los emigrantes. Por tal causa para todo el mundo
Publico esta guía de ferrocarriles tan ilegible.
A la puertas de mi imprenta la pobre,
Digna prostituta, juega cada noche a la lucha libre
Con su británico artillero de calzones ajustados, y el extranjero
El don de la locuacidad aprende
De la borracha, desaliñada, ramera Dublín.
¿Quién fue el que dijo, «No resistid al mal»?.
Ese libro quemaré, aunque el diablo me lleve.
Cantaré un salmo mientras veo cómo se incendia,
Y las cenizas guardaré en un ánfora.
Penitencia haré con vientos y gemidos,
De hinojos, sobre mis canillas. La próxima
Cuaresma me desnudaré las penitentes
Nalgas al aire, y gimoteando, junto a la imprenta
Confesaré mi espantoso pecado.
Mi capataz irlandés, de Bannockburn,
Hundirá la mano derecha en la urna,
Y firmará con pulgar reverente una equis,
Memento homo sobre mi culo.


Commentaires

Articles les plus consultés